Madre amamantando a su bebé en casa

Frenillo y lactancia: cuándo es normal y cuándo conviene valorarlo

Que tu bebé tenga frenillo no significa que haya un problema. Prácticamente todos los bebés tienen frenillo lingual: es una estructura normal de la boca. Lo que importa es cómo se mueve la lengua y cómo va la lactancia. Conviene valorarlo si hay dolor que no mejora, un agarre que no termina de funcionar, tomas eternas o poca ganancia de peso, y siempre mirando el conjunto, no solo el aspecto del frenillo.

¿Qué es el frenillo lingual y qué es la anquiloglosia?

El frenillo lingual es el pliegue de tejido que une la parte de abajo de la lengua con el suelo de la boca. Lo tenemos casi todas las personas. Hablamos de anquiloglosia cuando ese frenillo limita el movimiento de la lengua lo suficiente como para causar dificultades, por ejemplo al mamar.

Las cifras de cuántos bebés tienen anquiloglosia varían mucho entre estudios, en parte porque no existe un criterio único para diagnosticarla. Y en los últimos años los diagnósticos y las intervenciones han aumentado mucho, lo que ha llevado a varias sociedades científicas a pedir más prudencia.

Ver un frenillo no basta: lo que importa es la función

Tanto la Academy of Breastfeeding Medicine como la Academia Americana de Pediatría insisten en algo importante: no se debe decidir solo por cómo se ve el frenillo. Hay que valorar cómo funciona la lengua y, sobre todo, cómo va la lactancia: el agarre, si el bebé transfiere bien la leche, si a ti te duele, cómo gana peso.

Un frenillo que parece «corto» puede no dar ningún problema, y a la vez muchas dificultades que se atribuyen al frenillo tienen otras causas: la postura, el agarre, el ritmo de las tomas o algo del bebé o de la madre que conviene revisar.

Señales que justifican una valoración

Ninguna de estas señales significa por sí sola que haya anquiloglosia. Sí indican que merece la pena que alguien mire con calma cómo va la lactancia:

  • En ti: dolor que sigue más allá de los primeros días, grietas que no mejoran, el pezón sale aplastado o deformado al terminar la toma, obstrucciones que se repiten.
  • En tu bebé: tomas muy largas o muy seguidas sin quedarse satisfecho, se suelta a menudo, hace chasquidos al mamar, se cansa enseguida o le cuesta engarzarse al pecho.

Cuándo ir primero al pediatra

Si tu bebé pierde más peso del esperado los primeros días, no recupera su peso de nacimiento en el tiempo esperado o no gana peso, moja pocos pañales o está muy adormilado y le cuesta despertarse para comer, habla pronto con tu pediatra y, para todo lo de la lactancia, con tu asesora. (Que pierda algo de peso los primeros días es normal.) Eso hay que valorarlo enseguida, tenga o no que ver con el frenillo.

¿Quién lo valora y quién decide?

Como asesora de lactancia, lo que hago es observar una toma, el agarre y cómo se mueve la lengua del bebé al mamar, ayudarte con posturas y ajustes, y detectar si hay señales que justifican que te valore otro profesional.

El diagnóstico de anquiloglosia y la decisión de hacer una frenotomía (el corte del frenillo) corresponden a los profesionales sanitarios que valoren a tu bebé, aunque la decisión final de si realizar o no la intervención siempre es de los padres. Según el caso, pueden intervenir también otros profesionales, como logopedas o fisioterapeutas.

¿Hay que cortarlo siempre?

No. Muchas dificultades mejoran con ajustes en el agarre y la postura. Cuando un equipo sanitario confirma que hay una restricción real que afecta a la lactancia, la frenotomía puede ayudar, pero no es la solución automática: todavía no está claro en qué casos exactamente.

La Academia Americana de Pediatría publicó en 2024 un informe que recomienda valorar bien la lactancia y ofrecer apoyo antes de plantear una intervención, y que pide prudencia ante el aumento de diagnósticos. La evidencia sobre cuándo ayuda exactamente la frenotomía sigue siendo limitada, y eso también hay que saberlo para decidir.

En mi experiencia, muchas veces el primer paso es revisar la postura y el agarre: a veces eso basta para que la toma deje de doler y, cuando no, ayuda a ver con más claridad si conviene otra valoración.

Si tienes dudas, lo miramos juntas

Si te duele, si sientes que algo no encaja o si te han hablado del frenillo y no sabes qué pensar, en una asesoría miramos juntas cómo va la lactancia y qué opciones tienes. Puede ser online por videollamada, estés donde estés, o a domicilio en Valencia. Si veo algo que necesita otra valoración, te lo digo con claridad y te explico a quién consultar.


Flor, asesora de lactancia certificada, especializada en anquiloglosia y destete. Este artículo es divulgativo y no sustituye la valoración individual de un profesional sanitario.

Fuentes

  • LeFort Y, Evans A, Livingstone V, et al. Academy of Breastfeeding Medicine Position Statement on Ankyloglossia in Breastfeeding Dyads. Breastfeeding Medicine. 2021;16(4):278-281. doi:10.1089/bfm.2021.29179.ylf
  • Thomas J, Bunik M, Holmes A, et al.; American Academy of Pediatrics. Identification and Management of Ankyloglossia and Its Effect on Breastfeeding in Infants: Clinical Report. Pediatrics. 2024;154(2):e2024067605. doi:10.1542/peds.2024-067605

Revisado: octubre de 2026.

Deja un comentario

Carrito de compra